"Ella y yo, las cuidadoras de esa distancia"
- lentepoetico
- 25 jun 2022
- 2 Min. de lectura


Intersticios es un diario sobre la maternidad, pero esa sería solo la foto vista desde arriba. Al empezar a leerlo se desciende sobre la trama de un bordado. Guadalupe Colombo Paz logra a través de su prosa una mirada sobre el detalle para ir reconstruyendo un tapiz de sí misma, un tapiz vital.
Y en ese ejercicio de lo micro a lo macro ella se va preguntando sobre la vida y la muerte, como el derecho y el revés de un mismo trabajo.
Sin embargo, Intersticios es una genealogía del espacio. El apego y desapego son su objeto de estudio. “Estoy cosida a un ser que nunca antes había visto y muero cada vez que intento estirar esa unión para ver si hay espacio en el medio”. Y se trata de un trabajo tan artesanal el que hace con la palabra y con las ideas que es como ir tocando con las yemas de los dedos cada uno de esos hilos que van quedando, aunque todavía no se defina el diseño. Es un libro de puro presente.
“Cada vez que abre los ojos me vuelvo aire fresco” dice en uno de sus capítulos, donde lo poético aparece permanentemente como el pulso del texto. Es el signo vital que empuja en cada página, como elemento narrativo pero también como elemento alumbrador en su propia búsqueda.
También hay en el ADN del texto un sentir patagónico, y cuando habla del bosque y sus senderos, en torno a los espacios entre las cosas, hace una analogía tan bella como poderosa: “El sendero es una interrupción violenta en la virginidad de la naturaleza, pero sin ellos sería imposible observarla, alimentarnos de verlo todo (…) ¿De qué otra forma se podría llegar a experimentar el viento del Paso de las Nubes en el Cerro Tronador si no hubiera un sendero? (…) Estas distancias que voy poniendo quizás sean mis propios senderos de montaña. Iremos siendo, cual guardabosques ella y yo, las cuidadoras de esa distancia, para que no haya suciedad en el camino, y que no se ensanche ni se achique demasiado”.
La frase de apertura del libro es “A quien esté viajando, aún sin saberlo”.
Así que Intersticios se propone a sí mismo como un viaje, uno de esos hermosos pasajes en la vida que tienen que ver con cierta idea de morir para nacer. Y la maternidad es la puntada de inicio desde donde parte.






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