Este es un libro que tiembla.
- lentepoetico
- 30 abr 2022
- 2 Min. de lectura


Este es un libro de agua. Romina Olivero le da brillo y sombra a las preguntas que se hace. Es un libro en movimiento, que fluctúa, que no puede detenerse, como las mismas cosas, que sólo por su condición de vitales no pueden más que mutar.
Sin embargo su búsqueda poética es precisa, como una polaroid, un fotograma que se piensa a sí mismo, hacia atrás y hacia delante. Por eso sus versos temen, tiemblan, se preguntan. Pero también se dejan empapar de presente divino cuando habla del bosque: Quiero escribirte un bosque submarino / oscuro meduso nervaduro de la mata / paisaje excéntrico del movimiento lento en el agua / que el ojo que lo vea no perciba el truco / lo viva como lo posible cinético (…) / escribirte ese bosque para cuando tengas ganas de hibernar / sea parecido a esa cueva que pensaste alguna vez / y dejaste escondida en un recuadro de tu memoria frágil/ piedra fresca te acompañe / en la profundidad del pensamiento constante / te mantre todo el invierno que necesites /¿dónde está el bosque que intento escribirte?
Y como dice Lola Halfon en texto de contratapa “Y algunas corrientes duelen, como la garganta de una madre que nadie escucha o un cuerpo que nadie busca (…) En estas líneas nos encontramos con una poeta que navega y cae; teme y duda; escribe para mojarse y surfea para escribir.” haciendo referencia a Alicia Genovese en esa idea de que “el poeta es más un surfista que un arquitecto”.
Bien podría pensarse así, que la impermanencia es el objeto de estudio de este yo poético quien arroja al promediar el poemario: ¿Habrá algo permanente como la duda?
El agua en su vaivén toca márgenes vírgenes, cansados, explotados, es potencia vital y vulnerabilidad al mismo tiempo: asumir el riesgo de escribir el bosque / toda esa humedad ingresando verde / temblores del agua en energía / sí / tiembla / este es un libro que tiembla.










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