La pregunta insoportable
- lentepoetico
- 19 jun 2022
- 2 Min. de lectura
Templanza
Julieta Santos


La lectura de Templanza, de Editorial El Colectivo (2019) es como un tejido que hay que ir tejiendo y destejiendo, buscar atrás las claves que el texto te pedirá más adelante. Pero como si esa búsqueda por el sentido fuese poco, Santos quiere desacoplarse de los géneros para que eso que no se puede decir, lo innombrable, pueda quizá -y sólo quizá- destellar en la sombra de ese diálogo. La poesía, el diario, el teatro, la prosa hacen hablar a sus personajes. Cambia el registro enunciativo, pueden incluso ser obras distintas, solo para que en ese hueco en donde no anida la palabra pueda aparecer algo. Templanza es una alegoría en sí misma de la poesía y de su fundamento filosófico. “Si en este mar del tiempo / tantas estrellas nacen para morir / ¿Cómo no creer? / ¿Cómo no insistir?...” En la decisión narrativa de enfrentar géneros y registros ella logra dibujar decenas de planos simultáneos de Irma. Salirse de cámara para verla desde todos los ángulos posibles. Y que tampoco alcance.
“Tu ausencia proscribe mi lengua…No me enseñes. No me eduques. Es decir, no me taches / tu ausencia me somete a lo que no deseo, / porque me vuelve silencio”. Poemas tachados, versos eliminados pero que vuelven más adelante. Lo que tacha y vuelve, niega y aparece es ese mismo ejercicio de la búsqueda insistente o insoportable pero que no es más que la renuncia a priori de que nada de lo que ES puede ser igual a lo nombrado: “Nunca entendimos el pinzamiento dorsal / que es cualquier sorpresa / la fuerza estricta y errante de la ignorancia / que somos nosotros / nada detiene la pregunta insoportable”.
Templanza, esa carta de Tarot sobre la que gira la historia, pero también la maternidad, su tránsito, la contradicción, el amor, el dolor, la pérdida, lo escabroso, las deformidades, lo incómodo, y el reflejo opaco de preguntas que no pueden responderse.
Por último, esta novela no se lee solo de ida. Hay que leerla ida y vuelta. Llegar al final no es más que llegar al comienzo. Y es ahí donde el sentido empieza a vislumbrar rutas posibles. Como en un policial, el crimen que hay que resolver en Irma es la lucha por el sentido, y cada elemento, cada pasaje es un indicio de ese mapa que la autora va recontruyendo con gran habilidad desde la ironía, el humor,lo sarcástico y lo poético.
Visiones
Eso es lo que es
insiste
No se deja ver, pero…¡Ah! se hace oír!
Esa, la que era y ya no es,
fatiga de ayer
No se deja ver, pero…se hace fiebre en los huesos.
Ese, ¿quién será?
Arremete
No se deja ver, no se deja ver pero, ¡canalla, engendro!
se hace oler
¡Eso! Era esa y ese, siempre, perpetuo insomnio!
Bulle cuando nada
Cuando se llena el pecho,
cuando se llena,
no alcanzan las cenizas.
No alcanza nada.
Bulle la sangre en un solo latido
y ruge la voz
en un grito apócrifo:
ronco,
acelerado,
definitivo
Cuando se agota el pecho
cuando se agota,
no existen las palabras,
no existe nada.
Forjar el carácter
Hay una horizontalidad
una curvatura
una longitud
una ovalidad
un espesor
una diagonal
un vértice
una espiral
un ángulo
y un carácter,
sobre todo eso,
un carácter
matemático y pifiado
que vuelve lo nuestro
asquerosamente perfecto.




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